Los tratamientos no invasivos han tenido un verdadero boom de popularidad en los últimos tiempos. Los pacientes que se someten a tratamientos de belleza antiedad están pidiendo  que estos sean cada vez menos invasivos, dolorosos y costosos y que tenga resultado inmediato. 

Dentro de estos tratamientos, se encuentran los con hilos tensores (también llamados hilos mágicos), que se están usando tanto por mujeres como por  hombres que  quieren conseguir una piel más rejuvenecida, firme y luminosa pero sin tener que pasar por el quirófano.

Está técnica crea una tensión en la piel a través de unos hilos de nylon que crean tensión en esta, evitando que esta se vea flácida. Los hilos tensores consiguen corregir pequeñas arrugas y elevar partes de nuestro rostro como las mejillas o la papada.

 

¿Cómo se realiza este tipo  de intervención?

Se hará de manera ambulatoria, aplicando una pequeña dosis de anestesia local. Por lo tanto hablamos de un tratamiento rápido, poco invasivo y sin postoperatorio por lo que la recuperación es casi instantánea.

Por las características de la intervención y por todas sus ventajas los tratamientos con hilos tensores están siendo un duro competidor para el lifting, el cual sí que requiere que pasemos por quirófano y necesita mucho más tiempo de recuperación.

Los hilos tensores son en realidad filamentos quirúrgicos que los profesionales colocan debajo de nuestra piel; no se aprecian a simple vista.

Esta técnica nació en Japón como método para hacer suturas internas, ya que una de las cualidades de estos hilos es que son reabsorbibles y biocompatibles.

Encontraremos (al igual que en el taller de una costurera) diferentes tipos de hilos, con diferentes grosores y longitudes, creados específicamente para la zona a tratar (ya que sus características dependen de si es una zona corporal o son para el rostro). La mayoría de las ocasiones se utilizan los llamados PDO, que son hilos espiculados o de tracción, que cuando son colocados, se traccionan de ellos para conseguir la firmeza deseada. 

 

¿Qué beneficios nos aportan los hilos tensores?

1- Conseguimos reafirmar nuestra piel sin ninguna cicatriz posterior.

2- Las sesiones duran apenas media hora de reloj. Al necesitar solamente anestesia local, la intervención no durará mucho más. Por lo tanto puedes ir a trabajar, aprovechar la tarde para hacerte el tratamiento y, una vez terminado, irte tranquilamente a cenar.

3- Solamente necesitaremos una sesión por cada zona que queramos tratar. Al contrario de lo que suele pasar por ejemplo en tratamientos como el ácido hialurónico u otros que necesitan retoques, con los hilos tensores bastará una sesión  para conseguir los resultados que queremos.

4- Vuelve a una vida normal de forma inmediata. Al ser un procedimiento no invasivo, no realizamos ningún corte en la piel por lo que podremos hacer vida normal en cuanto  crucemos la puerta de la clínica.

5- Es un procedimiento invisible ya que, al estar bajo la piel, no notaremos los hilos tensores, aunque sí es cierto que, en las primeras horas tras la intervención, al tacto, sí, los notaremos hasta que estos empiecen a reabsorberse, y también notaremos durante los dos primeros días la tensión o tracción que ejerce el hilo en la piel.

6- Disfruta de efectos duraderos en el tiempo. Aunque nuestra piel absorba los hilos, sus efectos se pueden prolongar hasta dos años después de la intervención. Ya que los hilos pasado un tiempo se desintegran convirtiéndose en elastina y colágeno, y por lo tanto dan lugar a una concentración en nuestra piel de colágeno de mejor calidad.

7- Tratan nuestra piel de dos formas: sus efectos no serán visibles solamente desde el exterior, sino que nuestra piel se verá fortalecida también desde el interior. Gracias a que estos hilos estimulan la producción de colágeno, nuestro organismo comienza a producirlo en mayores cantidades de lo que hacía antes.

8- Se usan en diferentes zonas. Los hilos tensores, al tener diferentes grosores y longitudes, se podrán usar como tratamiento en diferentes zonas de nuestro cuerpo: glúteos, cara, pómulos, nariz, cuello o para redefinir el contorno de la cara y pequeñas arrugas.

9- Al ser un material que nuestro propio cuerpo absorbe naturalmente, podremos usarlo en combinación con otros tratamientos como la mesoterapia facial, radiofrecuencias, bótox o el ácido hialurónico.

10- Es infinitamente mucho más económico que someterse a un lifting.