Se trata de un nuevo método que ha ocupado en muy pocos días las portadas de periódicos de todo el mundo. Un sistema de rayos UV muy similar al de las máquinas de autobronceado que se ha revelado como un potente enemigo del coronavirus.

La única diferencia con respecto a las cabinas de luz ultravioleta es la longitud de onda: estas máquinas, que ya se están empezando a comercializar, tienen una longitud de onda más corta que hace que la iluminación tenga efectos germicidas.

Estas radiaciones se han empezado a usar en China con la limpieza de mascarillas. Este método ha sido tan efectivo que ya han implantado sistemas de limpieza de luz UV en autobuses. No nos extrañaría ver, en un futuro próximo, estos pequeños robots caseros limpiando nuestros hogares con estos rayos.

Yanggao es la primera empresa que utilizó estas máquinas en Shangai para la limpieza de autobuses de transporte público. El tiempo que tardaban antes en desinfectar, alrededor de una hora por autobús, se redujo a tan solo cinco minutos. 

Viendo la eficacia y rapidez, nos preguntamos si podría ser posible utilizar estas máquinas para desinfectar el cuerpo humano. La respuesta es no ya que la luz ultravioleta en grandes dosis y sin control es dañina para nuestra piel. Es decir: aunque haya estudios que demuestren que los rayos UV son eficaces contra el coronavirus (pueden matar el virus), no pueden usarse como solución definitiva contra el COVID-19, en cuanto una sobreexposición podría dañar nuestra piel.

De hecho, en las cabinas de rayos UVA siempre se recomienda el uso de un protector. Además, se hace un estudio previo del tipo de piel para ver la intensidad y el tiempo al que nos exponemos y sobre todo hay un descanso entre sesiones y sesiones para dejar que nuestra piel se regenere. Si tuviésemos que usar estas máquinas unas, dos o incluso más veces a diario (dependiendo del contacto con el exterior que tuviésemos), seguramente terminaríamos padeciendo algún tipo de patología cutánea.

¿Cómo funcionan estas máquinas?

Un virus se reproduce a través de la unión con otra célula en la que inyecta su ADN ya que no tiene capacidad de reproducción. Pero si aplicamos radiación sobre la célula (a la que se ha unido el virus), esta deja de tener capacidad reproductiva.

¿Por qué sucede esto? Todas las moléculas de ADN están compuestas por dos cadenas que se encuentran unidas por cuatro bases: adenina (A), citosina (C), guanina (G) y timina (T). Básicamente son el “libro de instrucciones” para que una célula se reproduzca.

La acción de los rayos UV es tan potente que hace que las bases de timina se fusionen, rompiendo así todo el alfabeto de la  reproducción. La célula con el virus ya no se puede reproducir y termina desapareciendo.

 

¿Veremos máquinas capaces de desinfectar sin dañar la piel en los humanos?

Aunque por ahora esté totalmente desaconsejado correr a exponernos a las radiaciones de los Rayos UV (ya que una prolongada exposición sin la supervisión de profesionales nos puede ocasionar desde cataratas a cáncer de piel), hay estudios prometedores en Estados Unidos- Según publicaba la revista Nature, existe un espectro particular de esta luz (UV-C) que elimina las bacterias y no daña la piel.

No nos debería extrañar que en unos años existiesen máquinas capaces de usar este tipo de luz ultravioleta para desinfectar hospitales, colegios, centros de reunión sin riesgos para los seres humanos. Sin embargo, por ahora tendremos que conformarnos con usar estas máquinas sobre objetos y dejar los rayos UVA para las cabinas de autobronceado.

*Para más información sobre los rayos UVA de cara al verano, te dejamos un enlace a otro artículo de nuestro blog: ¡No esperes a la llegada del verano para ponerte moreno!