Las mascarillas faciales son uno de los productos estéticos más demandados por parte de una gran cantidad de clientes. Sus beneficios son múltiples, entre los que destacan que podríamos lucir una piel suave, repleta de luz y con las mínimas impurezas posibles. Y es precisamente estos tres factores los que han conseguido que este tipo de productos se haya consolidado como uno de los más buscados por parte de todos los amantes de la belleza y de la estética.

No obstante, es importante conocer que no existe una mascarilla mejor que otra, sino que de la correcta elección de la misma dependerá el éxito. En este sentido, conviene conocer cuáles son las mejores mascarillas para cada tipo de rostro.

 

Mascarillas para pieles grasas

En el caso de que tengas la piel grasa, es importante que controles cuál va a ser la mascarilla que vas a elegir para extender en tu rostro de manera diaria. En este sentido, es conveniente que te fijes en las especificaciones de las mascarillas que veas en el mercado. Las pieles grasas, como la propia palabra indica, se caracterizan por contener un exceso de grasa en la piel, lo que provoca una sensación y una textura muy brillante, con los problemas que ello puede provocar a nivel estético.

Para este tipo de pieles, una de las mascarillas que mejor te va a funcionar son aquellas que contengan una amplia variedad de componentes que permitan la disminución de las grasas, tales como la arcilla verde. Este tipo de ingredientes ayudarán a tu piel a limpiarse de manera interna y extraer toda la grasa de la cara, proporcionando un soltado mucho más natural y bonito.

 

Piel seca

En el caso de que tengas piel seca, seguro que has comprobado como es habitual que comiencen a emerger pequeños trozos de pieles, especialmente durante el invierno, que pueden llegar a asumir el protagonismo de tu rostro. En este sentido, si eres de los que tienen este tipo de piel, conviene que sepas que una de las principales propiedades que tendrá que tener la mascarilla escogida es que suponga un importante aporte a nivel de hidratación, además de un cuidado especial en lo relacionado con las consecuencias que puede suponer este extra de hidratación.

En el caso de que sea de las primeras veces que utilizas este tipo de productos, conviene que tengas en cuenta que es habitual que los primeros usos la piel puede lucir determinadas rojeces, debido a que no esté acostumbrada a este exceso de hidratación. Sin embargo, no te preocupes, puesto que es completamente normal.

En este sentido, es importante que te fijes en que la crema escogida contenga un importante nivel de hidratación, una de las más comunes son las que tienen ácido hialurónico, que proporciona a tu piel un aspecto mucho más sano, iluminado y especialmente hidratado.

Las pieles secas son el tipo de piel que mayor cuidado necesitan, especialmente en épocas del año en la que son especialmente sensibles a los cambios de temperatura. El invierno es uno de los grandes desafíos a los que se tienen que enfrentar este tipo de pieles: no lo dudes más y apuesta por una de esas mascarillas para mejorar al máximo la calidad de tu piel.

 

Pieles mixtas

Por último, es importante que sepas que también existen pieles mixtas, que necesitan a partes iguales hidratación en unas zonas de la piel y unos cuidados que permitan reducir al máximo la grasa de la piel en otros.

Para ese tipo de piel, una única mascarilla no podría contrarrestar los efectos tan diferentes para cada zona de nuestro rostro, por lo que es conveniente que consigamos una solución a partir de dos mascarillas que permitan actuar a partes iguales en todo el rostro. O mascarillas especiales para este tipo de piel cada vez más común hoy en día por los agentes externos tan agresivos a los que nos exponemos.