Los tratamientos estéticos en España están en pleno auge. Podremos verlo en cualquier encuesta, análisis o preguntando simplemente entre nuestros conocidos; encuestas en las que aparecen cifras superiores al 30% de la gente que se ha sometido a uno o más tratamientos.

Y se espera que la cifra no decaiga alcanzando a la mitad de la población de nuestro país. Este auge viene propiciado por tres factores muy importantes: la importancia cada vez mayor que está adquiriendo la imagen como indicador de éxito laboral, social y económico.

El aumento de la calidad y la eficacia de los tratamientos y, por consiguiente, un aumento de la oferta en este tipo de técnicas, son los que las hacen cada vez más accesibles a un público generalizado y no a las altas esferas como ocurría antaño.

 

La evolución de las técnicas

Al igual que ha pasado con la tecnología móvil, las técnicas en estética han ido evolucionando con el paso de los años hasta llegar a nuestros días totalmente perfeccionadas y volviéndose infalibles en eficacia.

Desde las más antiguas y básicas como los masajes corporales o la higiene facial que cada vez cuentan con cosméticos más poderosas para el tratamiento, gracias a la globalización. Esta permite aunar todos los conocimientos en uno, dando lugar a masajes con técnicas milenarias y con los últimos descubrimientos en laboratorios.

¿Te imaginas todo el conocimiento del mundo puesto en común? Algo similar ha pasado con estas técnicas: ahora cualquier especialista puede recabar información o materiales de cualquier parte y aplicarlo específicamente para un tratamiento.

La aparatología que se usa para las técnicas estéticas también ha sufrido un gran repunte, volviéndose cada vez más específica, eficaz y rápida. Las máquinas de radiofrecuencia, láser, cavitación… ahora están diseñadas de tal modo que sean lo menos invasivas con nuestro cuerpo.

Basta con recordar lo que implicaba someterse a tratamientos de láser: hace algunos años no podíamos aplicarlo en verano y dependiendo de qué pieles funcionaba o no. Ahora las técnicas de láser están indicadas para todo tipo de pieles y vellos, podemos exponernos al sol y son prácticamente indoloras, aplicando por ejemplo cabecillas de frío.

Y ya hablando de las técnicas más avanzadas en estética, como por ejemplo los rellenos de ácido hialurónico, la aplicación de botox o toxina botulínica o los hilos tensores veremos que hemos llegado a la máxima expresión del trabajo bien hecho.

A lo largo de todos estos años, las técnicas y formas de realizar estos tratamientos han ido variando gracias a ensayos y errores. Los laboratorios son capaces de sintetizar estos productos para volverlos inocuos para el cuerpo así como más eficaces. Además la aparatología cada vez es más precisa.

Lo que convierte a estos tratamientos en procedimientos cada vez más impecables y perfectos, logrando reducir las desventajas (pérdida de expresión facial, marcas, etc.) y un proceso postoperatorio menos molesto, más breve y a veces inexistente.

 

¿Qué implicación tiene esto a nivel de calle?

Cada vez más gente es consciente de que las técnicas de medicina estética son tratamientos que nos brindan el resultado que queremos con total tranquilidad, confianza y con rendimientos óptimos.

Muchos de ellos, incluso sin ser conscientes de que hacen uso de estas técnicas de estética, ya que se han vuelto parte de la normalidad. En cualquier centro de belleza podremos encontrar máquinas de láser, tratamientos faciales y corporales a base de vitaminas o máquinas de presoterapia, por ejemplo.

Algunas personas, llevadas todavía por los tabús, negarán haberse sometido a alguno de estos tratamientos alegando que “son cosas de la genética” pero la mayoría están dentro del rango de las que son conscientes de su uso y no se arrepienten de decirlo. Y es que saben de sobra que, al igual que con la alimentación o con las máquinas de gimnasio, las técnicas de estética son otro modo más lícito de conseguir su objetivo y verse perfectos.

Y no dudan en hacer uso de los grandes avances y de la accesibilidad con la que contamos hoy en día para estas técnicas, tanto por la diferente oferta de tratamientos, como accesibilidad geográfica y económica.