Nuestra piel es de los tejidos más sensibles y que más agresiones sufre a lo largo de toda nuestra vida y, por esta razón, es como un espejo que nunca miente sobre la dedicación que le prestamos a nuestro cuidado personal.

Desde que somos pequeños la exponemos a las inclemencias del tiempo, al frío, al sol de verano, a la polución, a las diferentes caídas o al maquillaje.

Sin embargo, su buen aspecto, no solamente depende de agentes externos, sino también de lo equilibrada que es nuestra dieta, de si tenemos conductas nocivas como fumar o beber en exceso o incluso de si hemos tenido una época muy estresante.

Todos estos factores, junto con los que determina nuestro fenotipo, harán que nuestra piel pierda de forma rápida su brillo, se vuelva menos tersa y aparezcan arrugas, manchas o incluso problemas más graves.

En este post te contamos cuáles son los pasos a seguir para que nuestra piel luzca perfecta y como retrasar al máximo su desgaste.

1- Elige bien el cuidado y las cremas para tu tipo de piel. Tendremos que saber qué tipo de piel tenemos, si se trata de una piel seca necesitarás cremas más hidratantes mientras que un tipo de piel grasa tendremos que evitar las cremas grasas. Y, aparte de la textura de las cremas, la limpieza también será de diferente forma. Si hablamos de la piel de la cara la cosa se complica, puesto que suele ser más sensible que el resto del cuerpo y presentar, en la mayoría de personas, diferentes tipos de piel  en una misma zona.

2- Hay que cuidar con más ímpetu las zonas sensibles. Algunas zonas de nuestra piel requieren más cuidados que otras. Las manos (sobre todo si trabajamos con ellas), las plantas de los pies en verano, la zona de la piel que recubre los codos y el escote. En cuanto a la piel de la cara, tendremos que tener un mayor cuidado con la zona del contorno de ojos y la que rodea los labios, puesto que, al ser la piel más fina, también se vuelve más frágil.

3- Sutileza ante todo. El cuidado de la piel empieza siempre por limpiar esta de la polución, de las cremas de día, de restos de perfume, piel muerta, suciedad o sudor. Para no desequilibrar la piel tendremos que usar desmaquillantes fisiológicos y cremas con muy pocos agentes químicos o abrasivos. Siempre debemos limpiar la piel mañana y noche, aunque no nos maquillemos, por la mañana hay que limpiar las células muertas que se generan durante la noche, y por la noche debemos limpiar de los agentes externos: polución, tabaco, sudor, etc. 

4- Contorno de ojos y labios: dos zonas de riesgo. Al ser hasta diez veces más finas que el resto de zonas de nuestra piel, tendremos que prestarles un cuidado especial y mucho más constante.

5- Exfoliación. Una o dos veces por semana, no olvides usar un exfoliante adaptado a tu piel y a sus diferentes zonas. Este debe ser respetuoso con la piel a la vez que eficaz, para que la purifique pero siempre respetando su equilibrio.

6- Hidratación. Una vez limpia y con las partes de piel muerta retiradas, tendremos que  hidratarla de una forma correcta. No  olvidemos que nuestra dermis se compone de un setenta por ciento  de agua y la epidermis de un quince. Es importante escoger bien las cremas para que estas penetren de forma adecuada e hidraten el corazón de esta.

7- Mejor cremas y maquillajes hipoalergénicos. Para evitar posibles efectos adversos y que una crema nos pueda dar alergia, te recomendamos usar productos hipoalergénicos, ya que con ellos te aseguras que no lleven ningún componente que le pueda afectar y que serán totalmente respetuosos con su cuidado.

8- Protege tu piel de los rayos del sol. Da igual que sea verano o invierno que la radiación siempre va a afectar en mayor o menor grado a nuestra piel. por lo tanto es recomendable usar siempre cremas con filtro solar ya que, además de protegerla, evita el envejecimiento prematuro.

9- Presta atención a las agresiones externas. Intenta exponer tu piel lo mínimo al tabaco,  al estrés y a la contaminación. Cada noche limpia tu piel antes de acostarte aunque no notes que esté sucia: despejarás los poros y podrá respirar  adecuadamente.

10- Si vas a someter a tu piel a tratamientos como la depilación o los rayos UVA sigue  siempre las recomendaciones de los profesionales. Este tipo de tratamientos suelen volver a tu  piel más frágil y sensible por lo que necesitará un extra de cuidado diario.